Crónica de una fuga anunciada

” Dividida en cuatro módulos, esta prisión (Apodaca) fue considerada en su momento como una de las más modernas de México. Eso ya pasó. Ahora es una de las más infames e impunes. Al entrar el color de las paredes pintadas de beige y verde claro se queda en la retina. Las celadoras revisan minuciosamente los cuerpos de las mujeres que entran para visitar a sus hijos o parejas. Los pasillos que conducen al Delta están cubiertos de alambradas. En el patio central hay negocios de comida preparada, verdura y fruta. La vida cotidiana de esta prisión funciona bajo los parámetros de los de la letra (Z). Nada se escapa a sus manos. Son ellos los que dominan el trasiego de dinero, droga, sexo y violencia. La comida que se vende dentro, las tarjetas para celulares que aquí cuestan el doble. El gran negocio, sin embargo, es la extorsión. Los familiares de cada preso tienen que pagar una “cuota” para evitar las palizas y la tortura . . .”

Fragmento de Crónica de una fuga anunciada de Sanjuana Martinez.

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